miércoles, 30 de mayo de 2012

Retraso simple del lenguaje (RSL)


El RSL es una disfunción que suele afectar a más de uno de los niveles del lenguaje, siendo la fonología y la sintaxis los más afectados. Un niño con RSL, presenta un retraso en la aparición o en el desarrollo de todos los niveles del lenguaje (fonológico, morfosintáctico, semántico y pragmático), que afecta sobre todo a la expresión y, en menor medida, a la comprensión, sin que esto se deba a un trastorno generalizado del desarrollo, ni a un déficit auditivo o a trastornos neurológicos, es decir, el retraso simple se da en niños que no presentan ningún tipo de patología (enfermedad), pero que por cualquier circunstancia tardan más tiempo en alcanzar la comprensión del lenguaje.

Parece ser que se da más en niños con bilingüismo.

La aparición del lenguaje y la expresión del mismo son más tardías de lo habitual, y se desarrolla lentamente y desfasada con respecto a lo que cabe esperar de un niño de esa edad. El diagnóstico para esta disfunción se debe realizar entre los 2 y los 6 años puesto que es la edad en la que el niño ya ha comenzado su aprendizaje.



Sintomatología que presenta:

-   Generalmente, el retraso del lenguaje viene asociado con una inmadurez (prematuridad, por ejemplo) generalizada, que afecta a la coordinación psicomotriz, dificultades en la estructuración temporo-espacial, a veces esta inmadurez afecta psicoemocionalmente apareciendo una baja autoestima o sentimientos de inferioridad.

-   Existe un ligero retraso motor en movimientos que requieren una coordinación fina: retraso en la expresión gráfica, retraso en el establecimiento de la dominación lateral.

-   Dificultades en aspectos del desarrollo cognitivo: relación pensamiento/lenguaje y memoria/atención. Debido a esto, aparecen dificultades en el aprendizaje de la lecto-escritura y otros aprendizajes escolares.

-   Problemas psicoafectivos: baja autoestima, dificultades en las relaciones con los iguales (inhibiciones).

-   Puede haber predisposición hereditaria, factores neurológicos (disfunción cerebral mínima), factores socioculturales (niveles familiares socioeconómicos y educativos bajos), factores afectivos y relacionales (actitudes sobre protectoras, o rechazos familiares, etc,...) o un modelo lingüístico pobre, insuficiente o inapropiado.

 

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